martes, 20 de septiembre de 2016

Columna En Voz Alta

¡Patria, México!


Teotihuacán en Línea. Por: Gerardo Viloria. El rio numerable de los años, marcó –el recién 15 de septiembre- como el momento de evocación del 206 aniversario del surgimiento de la revolución independentista de nuestro país.
Ciclo de encuentro entre mexicanos. Fusión de muchedumbre en plazas, conjunción de amigos en distintos ambientes festivos y reunión de familias en hogares.
Diversos entusiasmos se articularon hasta en las más remotas poblaciones de nuestra escabrosa geografía nacional y, en los numerosos territorios del extranjero donde se ubican nuestros connacionales.
¡Viva México! Fue el exclamo de abandono momentáneo de pesares, el cual amalgamó y reflejó con completo orgullo nuestro sentimiento de identidad y pertenencia.
Emociones, ambas de nuestro ser, intercaladas en la naturaleza de la historia.
La fuerza de una y otra custodian vínculo y recuerdo; contagian entusiasmo e impulso; originan sentido de trascendencia y, al mismo tiempo, abrigan esperanza.
Su magnitud conduce a profesar, cuidar y defender los componentes que nos son propios y nos corresponden como prototipos de raíces y cultura, valores y costumbres.
En este escenario se sitúan, entre otros: territorio, lenguaje, vestimenta, víveres, música, colores, tradiciones, bandera e himno.
Por una ley histórica, consagrada en el tiempo, el pensamiento más común consiste en conceptuar que la patria es la tierra, la que cobija los valores de nuestros antepasados, el suelo donde se nace, se vive y se muere.
Este supuesto proviene al asociar su etimología latina “terra patrum”: “tierra de los padres”, origen de arraigo y cimiento del hogar.
Célebres han sido las frases al respecto: Allí, donde en tierra bendita y sagrada de abuelos y padres los restos descansan: ¡Allí está la Patria! VENTURA RUIZ AGUILERA; De una patria, como de una madre, nacen hombres. JOSÉ MARTI; Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya. SÉNECA; Hoy la voz alzo a la mitad del foro… para cortar a la epopeya un gajo. Suave Patria: Cuando nacemos, nos regalas notas… y luego te regalas toda entera…suave Patria. RAMON LOPEZ VELARDE.
Para el mexicano, el terruño tiene filosofía, lengua y alma; se apega a él, se identifica con él y lo ama como cosa de familia, de los abuelos, de los dioses que protegen.
El sentido telúrico de pertenencia obliga y apasiona. Y en días simbólicos, como el 15 de septiembre, se ostenta con orgullo, nos brinda coincidencias compartidas y nos aporta en la heterogeneidad la urgencia de decir: nosotros.
Su suerte nos afecta. Ante el rango de nuestros problemas que se han sofisticado y se han intrincado, exige que en el porvenir que ilustra, en precisa ecuación entre hombre y tiempo, cumplamos con el mayor de los deberes y el mejor de los derechos: hacer lo no hecho y buscar lo no buscado.
De esta forma, hilvanando los hechos históricos, con acumulación cualitativa de pertenencia, con ejercicio de visión hacia el futuro, con congruencia, convicción y capacidad podemos contribuir al mejoramiento de nuestra vida individual, a la prosperidad colectiva y –lo más trascendente- al destino superior de México