lunes, 7 de noviembre de 2016

Óptica Ciudadana

“¡Pobre México…..!”


Teotihuacán en Línea. Por José Luís Hernández Jiménez. El 8 de noviembre son las elecciones presidenciales de los gringos y….como decía don Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de  dios y tan cerca de los EU”. O, como afirma la vox populi: “Si a EU le da un resfriado a nosotros nos da pulmonía”. Y es que gane quien gane, como de costumbre, nos ira mal a los modernos mexicas y anexas que nos acompañan.
Es mas, desde antes de esos comicios, con sus  campañas, los norteamericanos y sus corifeos de nuestro país, ya lograron ponernos los pelos de punta, involucrándonos en donde ni nos pelan, pues lo cierto es que para los gringos, en particular para sus poderosos, valemos menos que un cacahuate.
Desde que los padres y madres de su Patria, luego de acudir “al Juez Supremo del mundo” y “confiados en la protección de la Divina Providencia” (así dice en su Declaración…)la fundaron, en 1776, traen ganas de quedarse, por las malas – como antes – o por las buenas – como en estos tiempos - con todo nuestro país. Y de hecho, siempre  nos han tratado como su patio trasero.
En 1822 descubrieron la vocación expansionista  de un tal Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu, autonombrado Agustín I, Emperador de México, quien además, tenía amistad y alianza con otro tal llamado Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, (o solo Simón Bolívar, para los cuates), movieron sus hilos para derrocar al tal Agustín; Luego, primero apoyaron y después hicieron manita de puerco a otro tal nombrado Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, quien llegó a ser el mandamás nacional de 1822 a 1855 y once veces Presidente de México, para finalmente quedarse (dicen que pagaron), entre 1833 y 1848, con mas de la mitad del que fuera nuestro territorio (California, Nuevo México, Colorado, Arizona, Nevada, Utah y, por supuesto, Texas).

Mas acá, por 1859, como cobrándole el apoyo dado al Presidente Juárez, le hicieron firmar el tratado Mc Lane Ocampo, mismo que autorizaba “a perpetuidad”, paso libre y exclusivo, a los norteamericanos con sus naves y vehículos, y todas sus mercancias, por tres rutas privilegiadas: De Guaymas a Nogales, en Sonora; de Mazatlán, Sinaloa, a Matamoros, Tamaulipas, via Monterrey; Y de Tehuantepec, Oaxaca, por todo el itsmo, hasta Coatzacolacos, Veracruz. Afortunadamente nos salvó. …¡el Congreso de EU! quien no firmó tal tratado, pues querían mas.     
Pocos años después, llegó el favor completo, cuando el bando conservador de los mexicanos de entonces, logró traer como Segundo Emperador Mexicano (que era austriaco, con esposa belga y apoyo militar francés) a un “principe azul”, Maximiliano de Ausburgo. Entonces, el bando de los liberales fueron con el chisme con el naciente Tío Sam y éste, indignado, exclamó “¡Amérca para los americanos!” y movió sus hilos para que Napoleón el chico, retirara el apoyo militar a Maximiliano y las tropas de éste empezaron a perder la guerra civil, primero en la batalla del 2 de abril, que fue definitiva, a cargo del General Porfirio Diaz, y luego, en la del 5 de mayo de 1862, con el General Ignacio Zaragoza al frente. Y hasta la fecha, el 5 de mayo es fiesta nacional… ¡en los EU! Sí si, tambien en México. Pero el ganón verdadero fue EU.
A Porfirio Diaz, Presidente, lo toleraron. Hasta que empezó a envejecer y a cargarse del lado de la onda francesa. Y cuando declaró aquello de que “¡Pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de EU!”, de plano cayó de su gracia. Y empezaron a apoyar a sus opositores, desde Francisco I Madero, del que luego se deshicieron feamente moviendo como títere al chacal Victoriano Huerta, hasta Álvaro Obregón, pasando por Carranza y por el mismo Francisco Villa. A este le vendieron armas, hasta que se volvió un peligro para ellos mismos. Entonces, …le vendieron balas de salva para que en los combates de Celaya, perdiera con Obregón. Así acabaron con la poderosa Division del Norte. Como desquite Villa atacó Columbus,,…convirtiéndose en leyenda y….
Los Tratados de Bucareli, en 1923, firmados por el Presidente Álvaro Obregón, con tal de que los gringos reconocieran a su gobierno, representaron otra afrenta para México en situación de desventaja pues, obligaban al país a pagar a los estadounidenses lo daños sufridos durante la guerra civil de 1910 a 1921, a respetar lo que consideraban sus intereses petroleros, y a reanudar el pago de la deuda externa.
Salvo el período cardenista, el resto de la historia nacional ha sido un paraíso para nuestros primos del norte. Se han servido con la cuchara grande los recursos nacionales. Se han dado el lujo de guardar el gran garrote para usar en cambio, la diplomacia, sus servicios de inteligencia y su visión de futuro, expansionista.
Algún Secretario de Estado norteamericano, de principios del siglo pasado, lanzó la idea. Se trata, dijo, de ser mas inteligentes, logrando que las nueva generaciones de mexicanos se eduquen en EU, en sus universidades, para que piensen como norteamericanos. Y lo han logrado en exceso. El primer Presidente mexicano “educado“ en EU fue Miguel de la Madrid Hurtado. El segundo Carlos Salinas de Gortari, el tercero, Ernesto Zedillo Ponce de León,….
Luego vino, en 1993, la firma del Tratado de Libre Comercio, TLC, que acabó con lo poco de soberania que le quedaba a México. Tratado que hoy defienden todos los famosos y no famosos, desde los principales medios de comunicación, e incluso desde amplios sectores de eso que llaman izquierda y sus intelectuales orgánicos: Que porque el TLC ha sido benéfico para nuestro pais, que porque nos favorece la balanza comercial, que porque ya hay mucho dinero. Y es cierto, pero a medias. La otra realidad sobre el resultado del TLC es que todas esas ganancias se las quedan las grandes empresas, las nacionales y las extranjeras que operan aquí, y sus poderosos empresarios, aliados con la clase política. Esos beneficios no bajan al común de la gente. O ¿por qué el 52 por ciento de los mexicanos, unos 64 millones de compatriotas, padece (padecemos dijo el otro) algún grado de pobreza? ¿Por qué millones de mexicanos siguen cruzando legal o ilegalmente la frontera hacia los EU en busca de mejores salarios? ¿Por qué si a los gringos le fue peor con el TLC, no son ellos los que vienen a México en oleadas, en busca de una vida mejor?
Y ahora resulta que estamos inmersos en la campaña por la Presidencia de los EU del lado de uno de los aspirantes,  doña Hillary Clinton, como que si nosotros, como país, pudiéramos influir en algo en sus resultados. ¿Por que? Porque a los poderosos de nuestro país les conviene que gane la Clinton, porque ahí están sus intereses. Pero son intereses de ellos, no de nuestra vapuleada nación por esos mismo gringos. 
Hoy, hay mexicanos famosos, letrados unos, iletrados otros, rezando, cantando, escribiendo y publicando, desde gran parte de los medios de comunicación, en México y en los mismos EU, apoyando abiertamente, principalmente (pero no solo, pues un Partido de izquierda, esta apoyado por un representante republicano) a Hillary Clinton, como si sus simpatías expresas hacia esa señora, fuesen a contar en la votación del próximo 8 de noviembre.
Ahora resulta que a doña Hilaria le gustan la canciones de Vicente Fenandez  y  de los Tigres del Norte, luego de que las compañías disqueras de esos artistas, trasnacionales por supuesto, los obligaron a pronunciarse a favor de ella, que ni español habla. Ahora resulta que a ella le encanta el chile, el chile verde eh, por picoso, según dice.
Lo cierto es que en estos comicios, ella es la representante de Wall Street, o sea de los ricos mas ricos de EU, de la industria militar, de los grandes medios de comunicación, de la comunidad católica, de la judia, de…., por algo será que mientras su contrincante por cada millón de dólares que invierte en su campaña ella invierte cuatro veces mas. Y es más peligrosa que su contrincante. Cierto que tiene una cualidad que yo también le reconozco y que le puede dar la ventaja para ganar, es mujer; Porque se vería bien que una mujer, por fin, fuera Presidenta de los EU 
Y Donald Trump, ademas de sus millones de dólares como empresario exitoso, tiene el apoyo de la comunidad evangelista, también muy poderosa pero no tanto como aquellas. Y le ha tocado jugar el papel de enemigo del sistema, un papel que bien pudo haber jugado, guardando las debidas proporciones, el profesor Benny Sanders quien, además de que tenia el apoyo de los jóvenes universitarios,  tiene mas ideas, mas propuestas y mas visión de futuro que los dos candidatos “fuertes”, pero dicho papel, de opositor al sistema, se lo dejó al tal Donaldo. Ya que.
Total que con cualquiera que gane, los mexicanos todos, salimos perdiendo, porque ninguno que a México y porque …¡pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de los EU!            
Notitas: Una.- Que este 6 de noviembre, Demetrio Vallejo Martínez cumpliría 106 años de edad. Quien fuera, en mi opiniòn, el principal líder obrero del siglo XX mexicano, se volvería a morir de puro coraje al ver la situación de abandono en que se encuentran los trabajadores  mexicanos. Dos.- Que los políticos mexicanos encumbrados no tienen llenadero, Los Duarte, los Borge,…solo son un botón de muestra de la pudredumbre de nuestra vida pública. Tres.- Que la Asamblea Constituyente de la CDMX, sigue entregando malas cuentas a los capitalinos y al pais. A dos meses de instalados, sus integrantes tienen nulos resultados. Cuatro.- Que mi libro, “Cuando correteábamos utopias”, llega a su Presentación numero 38. Será en la UAM-X, el miercoles 9 de noviembre, a las 11 horas en la sala de Congresos del Departamento de Política y Cultura, sita en el Primer piso del edificio L. Los comentaristas son los Doctores, Juan Reyes, Javier Contreras, Ernesto Soto Reyes y Pedro Moreno Salazar. Por cierto, se agradece al diario Reforma, en especial a la gentileza de don René Delgado, que este domingo 6 de noviembre, hayan publicitado mi libro, y de paso, la Presentación del mismo, en la UAM-X. Cinco.- Que ¿se animaron a hacer ejercicio diario? Mas les vale o se van a enfermar mas seguido. Estan advertidos, estimados, ¿va?