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sábado, 15 de septiembre de 2018

La batalla de Otumba: El origen y camino

La batalla de Otumba: El origen y camino


Teotihuacán en Línea. Otumba. Una importante motivación de los conquistadores del Nuevo Mundo fue la búsqueda de oro. Eso hizo que el gobernado de Cuba, Diego Velázquez, enviase una expedición a las costas de México para explorar la zona.
Las noticias de una floreciente civilización maya y mexica así como el oro que trajo Juan de Grijalva fueron argumento suficiente para que el gobernador diera rienda suelta a su codicia y armase un nuevo contingente para hacerse con aquellas tierras.
Al frente del mismo situó a Hernán Cortés, aunque las relaciones entre ambos no hacían precisamente honor al apellido del segundo. Tan es así que, poco antes de partir, Diego Velázquez cambió de parecer y decidió apresar a Hernán Cortés. Este, alertado de las intenciones de su rival, partió de inmediato, logrando escapar a México con cuatrocientos de sus hombres.
Una vez allí, no le fue difícil granjearse el apoyo de algunas tribus, ni tampoco someter a otras menos amistosas. Tal fue el caso de Tabasco donde, tras derrotar a los indios chontales en la batalla de Centla, le fue “regalada” la india Malinche.
Este personaje fue de una importancia capital, ya que no solo se convirtió en intérprete de los españoles y amante del propio Cortés, sino que les ilustró acerca de las costumbres locales. Algo que les vendría muy bien poco después.
“Eran los mexicas los verdaderos señores de la zona, aunque hay que decir que sus métodos no les hacían demasiado populares: onerosos tributos, sacrificios humanos, violencia y esclavitud”.
Cortés siguió avanzando hacia lo que consideraba su meta: Tenochtitlán, capital de los mexicas o aztecas.
Eran los mexicas los verdaderos señores de la zona, aunque sus métodos no les hacían demasiado populares: onerosos tributos, sacrificios humanos, violencia y esclavitud. Tales excesos animaron a tlaxcaltecas, toltecas y algunos otros a unirse a Cortés.
Así, los españoles y parte de sus aliados indígenas llegaron a Tenochtitlán en noviembre de 1519, siendo recibidos de forma pacífica por su líder, Moctezuma.
El asombro de los conquistadores fue enorme. Tenochtitlán denominada por algunos la “Venecia del Nuevo Mundo” por su majestuosidad y su trazado urbano, configurado por canales, que sus habitantes recorrían por medio de canoas era una inmensa urbe que hacía honor a su fama.
Precavido como era, dejo allí a Pedro de Alvarado junto con un nutrido grupo de jinetes y arcabuceros, y salió de Tenochtitlán para asumir su destino.
Cuando llegó, el espectáculo no podía ser más desolador: los hombres de Alvarado resistían a duras penas el ataque de los mexicas, que se habían revelado contra aquellos “barbudos”.
El motivo del ataque Mexica fue que Alvarado asesinó a unos seiscientos aztecas durante la ausencia de Cortés.
Éste, tomó la determinación de huir por la noche; la “Noche Triste”, a sabiendas de que los nativos preferían luchar de día.

Tras una penosa marcha de dos semanas, los supervivientes finalmente llegaron a los llanos de Otumba, donde apenas tuvieron tiempo para reponer fuerzas

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