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jueves, 8 de noviembre de 2018

Centroamérica: Haciéndole Caravanas a Estados Unidos (David comenta)

Centroamérica: Haciéndole Caravanas a Estados Unidos


Teotihuacán en Línea. David Aguilar Glez. De estados unidos, México y Centroamérica, el peor vecinito es México. Durante años nos hemos quejado amargamente de la migra y las autoridades americanas por todos los abusos que cometen en contra de nuestros mojados, es más: hemos vuelto millonarios a los Tigres del Norte haciendo corridos, y los más fresas a Arjona con su infumable “si el norte fuera el sur”, pero esa película de terror llena de abusos es Chabelo y Pepito contra las Momias comparada con El Exorcista que le hacemos vivir en nuestro país a los migrantes de la frontera sur.
El verdadero infierno para guatemaltecos, hondureños y salvadoreños es el trance de cruzar México, en su camino a la tierra de las oportunidades, gobernada hoy por un señor que más bien no pierde la oportunidad para ser un hijito de la chingada.
Si lo pensamos bien, nos debemos preguntar en qué se convertirá esta caravana: ¿en una forma de migrar que da esperanza a Centroamérica? ¿En un botín político jugosísimo de Trump? ¿En la nueva oportunidad de nuestro gobierno para hacer el ridículo?
El mexicano es reconocido como amable, servicial y cálido con sus visitantes, sin embargo, lo que no dice este slogan fabricado por la secretaría de turismo de este sacrosanto país es que esto sólo aplica si vienes a gastar tus dolaritos en ponerte hasta las chanclas en Los Cabos, acabarte la barra libre en Palladium o repartir papiloma como si no hubiera mañana aprovechando que ‘lo que pasa en Cancún se queda en Cancún’. Es más: el mexicano también es amistoso con los argentinos o uruguayos que vienen en avión a trabajar a nuestro país como publicistas, meseros de la Zona Rosa o modelos metidas a escorts.
Sin embargo, el mexicano es intolerante con los de tez humilde. Perdonamos todo en materia de extranjeros menos ser prieto, ¡faltaba más! Somos prietofóbicos con los inmigrantes que, al igual que nuestros paisanos tienen que correr en chinga por nuestra frontera norte, escapando de la autoridad estadounidense, sólo que los de nuestra frontera sur deben escapar de la FALTA de autoridad en México.
La caravana migrante que camina actualmente por nuestro país ha levantado comentarios que harían las delicias de los novohispanos más fifís hacia los “indios patarrajada” de hace tres siglos, y que demuestran meridianamente que en nuestro país el racismo y la xenofobia son la onda; aaah, Pero no se le ocurra a Mr. Trump llamarnos “Bad Hombres”, porque nos arrancamos las vestiduras ¡No señor! ¡Hay de prietos a prietos, pos mira! ¡hasta en los perros hay razas, óigame!
De la misma manera que la América Profunda representada impecablemente por Trump ha mostrado su verdadero ser mezquino, egoísta, pero sobre todo ignorante e indolente al acusar a las primeras de cambio a nuestros compatriotas de ladrones, asesinos y violadores, hoy en las redes sociales se descosen nuestros coterráneos (y seguramente la tía imprudente en la comida de los domingos) en asegurar que viene una horda de zombies región cuatro.
Esos insultos y declaraciones racistas que leímos todos los días en el twitter de Trump, ahora están siendo recalentados con singular alegría por nosotros mismos, pero no es lo mismo, porque son hondureños, guatemaltecos o nicaragüenses –dicho esto como si ser centroamericano fuera un adjetivo de lo más peyorativo-.
Los migrantes no entran en desbandada a México porque les fascine nuestro pozole, nuestros atardeceres o lo maravillosamente tratados que son aquí; ni siquiera vienen a México; PASAN por México, pero van a Estados Unidos. Y vienen porque allá no existe ya no digamos un futuro, sino tampoco el día a día. Como dato: la ONU considera que, si la tasa de asesinatos es de uno por cada cien mil al año, se habla de una ‘epidemia de asesinatos’; en nuestro movidito México tenemos veintidós por cada cien mil. Con todo y lo pinche de este número, en el Salvador tienen SESENTA asesinatos por cada cien mil habitantes. En varios países sudamericanos no es posible vivir (literalmente), principalmente por la operación de maras y la incursión del narcotráfico.
Como si esto no hiciera precario llegar siquiera a la edad adulta, el 68% de los nueve millones de habitantes en Honduras vive en condiciones de pobreza. Bastante cerca, con 59.3%, está su vecino, Guatemala. La pobreza extrema, que refiere a dificultades severas para alimentarse, afecta al 38.4% de los hondureños: mucho más que cualquier otro país de la región.
Bien puede decirse que Honduras es un laboratorio perfecto de las migraciones, porque reúne casi todas las causas que dan origen a una emigración compulsiva. Desempleo, bajos salarios, falta de beneficios sociales en salud y educación, pobreza, políticas económicas neoliberales mal aplicadas, inestabilidad política e ingobernabilidad, reelección ilegal y dictadura imperfecta, altos índices de corrupción e impunidad, malos gobiernos, violencia, anarquía, represión y falta de libertad de expresión, y hasta desastres naturales como el huracán Mitch de 1998.
Todo esto ha hecho que la migración de Honduras a Estados Unidos no sea un fenómeno nuevo. Muchos hondureños han dejado el país, especialmente desde los años 70’s. 278 mil familias (14% del total), tienen al menos un pariente viviendo ya en Estados Unidos, y se estima informalmente que hay al menos un millón de hondureños hoy en EUA, lo cual representa más del 10% de la población actual de Honduras. Según el INE, en una época normal, la corriente migratoria hondureña hacia EE.UU. atrae un promedio de 25 PERSONAS POR HORA, sumando entre 80 mil y 100 mil hondureños por año.
Sin embargo, contrario a lo que opina la citada tía Gertrudis (“todos esos, pandilleros, maras creo que les dicen, se les va a hacer fácil quedarse aquí, nomás a asaltar y violar, bien drogadotes”; parece que la oigo), la práctica totalidad de los hondureños que intenta llegar a tierras norteamericanas, lo logra; de lo contrario, no se mantendría la numerosa diáspora hondureña hacia suelo estadounidense.
Entonces, lo único nuevo ahora es que vienen en caravana. ¿La razón? Hay varias, pero también hay varias visiones al respecto. Los más moderados dicen que es una manera de defenderse de las (muchas) vejaciones y peligros de cruzar nuestro ‘hospitalario’ país. Es irónico (y siniestro) que los verdaderos robados y violados son precisamente ellos. El número, la posibilidad de hacer masa, es su único recurso. En la medida en que sean muchos es más difícil atacarlos, además de que pueden convertir un proyecto individual en uno colectivo, casi político, capaz de sumar apoyo de diferentes sectores.
Otra explicación muy oficialista es que, con la enorme conectividad que nos traen las redes sociales, se volvió viable cohesionar y organizar un grupo tan numeroso.
Ambas explicaciones son ciertas, pero no cuentan toda la verdad. Los más conspiranóicos opinan que fue un movimiento orquestado desde la casa blanca para darle un enemigo a Trump para que defendiera a su país y así reconectar con su enorme base de White Trash (americanos fundamentalistas ignorantes y xenófobos), que comenzaba a rascarse la cabeza en espera de la America Great Again de campaña, que, tras dos años, nomás no llega.
Si fue así, les funcionó magnífico: A pesar de la caída de popularidad casi constante desde el inicio del periodo Trump, lo cual vaticinaba una estrepitosa derrota para los republicanos en estas elecciones intermedias que, convenientemente, estaban a unas semanas del inicio del movimiento, y que –también muy convenientemente-le permitieron hacer al presidente Donald esas declaraciones racistas, fascistas e incendiarias que hacen bramar en éxtasis a sus huestes, supremacistas blancos como son.
Esa pronosticada derrota electoral no sucedió; antes bien, él se robusteció, manteniendo la mayoría en el senado, aguantando la cámara baja en un empate técnico y hasta ganando algunos estados decisorios en el sistema electoral estadounidense, como Florida.
 No sería la primera False Flag que usa el gobierno de Estados Unidos; Desde El ataque a Pearl Harbor, hasta el ataque al World Trade Center, pasando por el escándalo Water Gate, el Pinochetazo y la financiación subterránea a talibanes, esa inmensa empresa llamada EE. UU. Jamás ha tenido empacho para inventarse enemigos, hacerse el mártir o sembrar el terror en sus conciudadanos para que acepten y hasta exijan invadir países, poner y quitar gobiernos o, como en este caso, erigirse como heroico defensor ante una ‘invasión de agresores’.
Voces más locales acusan a movimientos políticos que tienen relación con intereses radicales y crimen organizado. Señalan al exdiputado del partido de oposición Partido Libertad y Refundación (Libre) Bartolo Fuentes como uno de los incitadores de las "movilizaciones irregulares hacia Estados Unidos". Bartolo Fuentes es editor de la revista digital Honduras Laboral y de su versión impresa Vida Laboral. Formó parte del Frente Nacional de Resistencia Popular, creado en 2009 en protesta de lo que consideraron un golpe de Estado contra el entonces presidente Zelaya. Sus detractores acusan a este grillo local de promover durante años movimientos migratorios, bajo engaño y falsas promesas para sus connacionales.
Será verdad, será mentira, será la vieja del otro día, pero la migración que hoy se observa entre Honduras y Estados Unidos difícilmente podría entenderse como un fenómeno atemporal y aislado. Queda claro que las razones de este desplazamiento (SÍ: DESPLAZAMIENTO, digámoslo por su nombre y dejemos de usar eufemismos a modo), son muchas, complejas y poderosas.
Rentabilidades políticas y teorías conspiranóicas aparte, no debemos olvidar que el asunto de la caravana es un tema FUNDAMENTALMENTE HUMANITARIO; también hemos de mantener en el panorama que no son sólo migrantes: SON DESPLAZADOS, y finalmente, que la solución no pasa por endurecer fronteras ni aplicar soluciones castrenses, ‘soluciones’ de las que nuestros propios mojados han evidenciado su inutilidad por décadas; NADA detiene a una persona resuelta a dejarlo todo atrás y buscar la vida en otro lado.
El éxodo de los hondureños plantea nuevamente al Estado mexicano una responsabilidad regional; una oportunidad para mostrar liderazgo, dado su lugar geopolítico determinante para los flujos de Centroamérica. No perdamos esa oportunidad.

Y en esas estamos.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo siento por ellos y pobresitos pero no me gustaría que se quedaran en nuestro país si no pudieran entrar,porque aquí no hay muchas oportunidades de trabajo ni para los que vivimos aquí y muchos menos para estos que vienen de fuera.

Anónimo dijo...

Tampoco olvidemos que entre toda esa caravana viene mucho delincuente,aprovechándose de la necesidad de los demás

Anónimo dijo...

jajajajajajajajajajajajaja Este man me hizo el día

Anónimo dijo...

En lo particular esos hondureños solo vienen a ver a quien fregar
también que culpa tenemos de sus problemas

Anónimo dijo...

El racismo existirá siempre en mexico eso ya lo traen por sus antepasados por eso los conquistamos los Españoles ;)

Anónimo dijo...

chin,chin lo pinches españoles refugiados

Anónimo dijo...

Gracias a la solidaridad de los Mexicanos los Españoles se aprovecharon de su buen corazón y nobleza de nuestros antepasados es por eso que existen también Españoles refugiados hasta la fecha en México

Anónimo dijo...

Es plan con maña para estar pasando droga,Tampoco nos la pinte que son buenas gentes