Desde estanques rurales, el Gobierno mexiquense impulsa la producción de pescado en más de 20 municipios
EdoMéx en Línea / Teotihuacán en Línea.- En comunidades
rurales del Estado de México, la acuacultura se ha convertido en una
alternativa real de sustento y alimentación. Detrás de los números oficiales
hay familias que viven del agua y del trabajo diario en estanques y centros
acuícolas que, en conjunto, lograron producir durante 2025 más de 7 mil 800
toneladas de carne de pescado, una cifra que refleja el peso social de esta
actividad.
Más de mil 250 productores de al menos 20 municipios
mexiquenses participan en esta cadena que va desde la cría hasta la venta
directa al consumidor. Para muchos de ellos, la producción de carpa, tilapia,
trucha y rana toro representa el principal ingreso del hogar y una forma de
aprovechar los recursos naturales de sus comunidades sin migrar o abandonar el
campo.
La producción comienza desde la crianza. En total, se generaron más de 33 millones de crías, que luego son distribuidas entre productores locales. El Centro Acuícola de Tiacaque, en Jocotitlán, destaca por su papel clave en la producción de carpa, con más de 28 millones de crías y una cosecha de 6 mil 628 toneladas de carne. En Villa Guerrero, el Centro Acuícola “La Paz” impulsa tanto la tilapia como la rana toro, mientras que en Calimaya, la trucha encuentra condiciones ideales para su desarrollo, aportando más de 280 toneladas al mercado regional.
Estos centros no solo abastecen de alimento, también generan
empleo indirecto en transporte, venta, preparación y comercio local. En
municipios como Amanalco, Donato Guerra, Malinalco, Valle de Bravo o Villa
Victoria, la actividad acuícola se integra a la vida cotidiana y a la economía
comunitaria, especialmente en zonas donde las opciones laborales son limitadas.
La sanidad de los organismos es otro factor que impacta
directamente en la confianza del consumidor. La certificación de Sanidad
Acuícola, otorgada a estos centros, garantiza que los peces están libres de
enfermedades, lo que facilita su comercialización en mercados locales y
corredores turísticos como La Marquesa, Monte Alto o puntos de venta en Villa
del Carbón, Jilotzingo y Nicolás Romero.
A pesar de estos avances, el consumo de pescado en el Estado
de México sigue por debajo del promedio nacional. Actualmente, cada persona
consume alrededor de 9 kilos al año, frente a los 13 kilos que marca la media
del país. Para productores y comerciantes, aumentar este consumo no solo
significaría mejorar la nutrición de la población, sino también fortalecer la
economía local y dar mayor estabilidad a quienes viven de la acuacultura.
En cada kilo de pescado que llega a la mesa hay historias de trabajo comunitario, conocimiento transmitido entre generaciones y una apuesta por producir alimento sano desde lo local. La acuacultura mexiquense, más allá de cifras y toneladas, es una red social que sigue creciendo entre estanques, pueblos y mercados.
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