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miércoles, 18 de mayo de 2022

¿Se pueden descubrir enfermedades por el olor de los pedos?


¿Se pueden descubrir enfermedades por el olor de los pedos?

Teotihuacán en Línea/Edomex en Línea. Todo el mundo, en mayor o menor medida, se tira pedos. A veces, lo hacemos de forma ocasional, pero otras veces se convierte en una necesidad constante e incómoda que puede enmascarar problemas de salud importantes. De hecho, según se recoge en un documento profesional publicado en el Manual Merck, el número medio y normal de este tipo de gases es de entre 13 a 21 al día, muy por encima de esto, podría existir un problema de salud.

Pero no sólo la cantidad de pedos puede indicarnos que algo no va bien, sino que el olor de los mismos también. Aunque el olor vaya relacionado en la mayoría de las ocasiones con la alimentación, también hay otros factores que influyen en ello.

Como explica Marta Romero, nutricionista y titulada superior en Dietética (TSD) especializada en obesidad, conducta alimentaria y patologías digestivas, “En personas sanas, los pedos son gases que se producen al tragar aire cuando comemos o cuando las bacterias del colon descomponen (fermentan) ciertos alimentos”.

La diferencia que hay entre los pedos y los eructos está en la situación del gas, ya que, como explica, “El aire que tragamos puede quedarse en el esófago/estómago o pasar al intestino. Los eructos son más comunes,  por ejemplo, al masticar chicle, en personas con dentadura postiza, al fumar, al comer muy rápido, al chupar caramelos o al beber bebidas con gas, pero pueden aumentar con un estómago poco ácido, reflujo, acidez, dolor estomacal”. Por su parte, “Los pedos serán gases contenidos en el intestino o fruto de la fermentación de las bacterias”.

Enfermedades que pueden enmascarar

Tal y como apunta Romero, los gases pueden ser un síntoma de enfermedades o problemas gastrointestinales. “Cuando hay gases malolientes, sin ruido, hinchazón, reflujo, estreñimiento o diarrea, malas digestiones, un abdomen que se hincha a medida que pasa el día es posible que exista un problema que hay que tratar”, afirma, lo que ocurre es que “son síntomas normalizados que no suelen consultarse”, lamenta, aunque tienen solución.

Entre otros problemas “Podemos encontrar SIBO, hipoclorhidria, inflamación intestinal, síndrome de intestino irritable, microbiota poco equilibrada, enfermedad celíaca, alguna intolerancia quizás a la lactosa/fructosa/sorbitol, permeabilidad intestinal”. Además, desde el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, añaden otros como los problemas para digerir los carbohidratos, entre los que se incluyen: la intolerancia a la lactosa, a la fructosa y la celiaquía.

Por ello, es importante acudir al médico ante síntomas como:

Pérdida de peso (involuntaria)

Sangre en las heces

Dolor torácico

Alimentos que hacen que nos tiremos más pedos

La alimentación juega un papel muy importante en la aparición de los pedos. Según la experta, “Los que dan lugar a esta situación suelen ser fibras, almidones e hidratos sin digerir y que más tarde, ciertas bacterias del colon fermentan (digieren) dando como resultado del proceso estos gases”. Esto es muy importante porque “digieren lo que nosotros no podemos digerir y a cambio nos proporcionan sustancias beneficiosas.

Algunos ejemplos de alimentos que causan más gases son:

Manzana.

 Espárragos.

 Brócoli

 Coliflor

 Alcachofas

 Chicles

 Bebidas azucaradas

 Caramelos

 Edulcorantes, como el sorbitol, utilizado en algunos alimentos.

¿Qué pasa con el olor?

El olor de los pedos depende de la alimentación, sí, pero también de “Si tenemos un exceso de bacterias malas o un déficit de bacterias buenas en el organismo algo que se nota cuando cambia su alimentación. Y esto es así porque, por ejemplo, “Las bacterias que estaban acostumbradas a comer azúcar no comen verdura por lo que las que comen verdura apenas existen. Esto hace que, hasta que solucionamos el problema y equilibramos la balanza, tengamos síntomas”, explica Romero. Añade, “Es muy común que alguien que no come muchas legumbres, diga que le sientan mal, ya que no tiene acostumbradas a sus bacterias a este alimento y nadie se encarga de digerirlas”.

Y es que, la mayor parte de este tipo de gases están compuestos por hidrógeno, anhídrido carbónico, nitrógeno y metano, que no huelen mal, sino que el mal olor procede de estas otras bacterias presentes en el intestino grueso y que se producen al digerir algunos alimentos. Los huevos, la carne y la coliflor por ejemplo, son ricos en azufre, lo que  propicia la producción de sulfuro de hidrógeno, cuyo olor es muy semejante al de un huevo podrido.

También puede deberse a una disbiosis, es decir, “A un exceso de bacterias en el intestino, una situación que va acompañada de gases, hinchazón o la sensación de que ciertos alimentos sientan mal. Si por ejemplo no comemos fibra suficiente, las bacterias no tendrán hidratos que fermentar y pasarán a hacerlo con las proteínas”. Esto, prosigue,  “Se nota cuando los pedos huelen como a huevo podrido (aumentan las bacterias proteolíticas). De ahí la importancia de comer muy variado para tener todo tipo de bacterias”.

Para ello, la nutricionista aconseja “Aumentar el consumo de proteína vegetal, como las legumbres, aumentar el consumo de frutas y verduras, disminuir la cantidad de proteína animal (carne, leche, embutido) o, incluso, corregir ciertas situaciones como disbiosis o permeabilidad intestinal, que suele existir asociado a este tipo de síntomas”.

Consejos para evitar el mal olor

Aumentar el consumo de grasas saludables, como el pescado azul, los frutos secos, aguacate, aceite de oliva o coco (siempre virgen), aumentar el consumo de polifenoles como el de los arándanos, frambuesas, cacao, almendras, granada. Frutas y verduras, en general. Consumir alimentos ricos en quercetina como el trigo sarraceno, la manzana, las alcaparras y los espárragos. No abusar de hidratos de carbono como azúcares o harinas refinadas. y, en un principio y hasta que mejoren los síntomas, evitar el consumo de pan y harinas integrales ni alimentos con mucha fibra

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